Vapear y su salud bucal

El uso de vapeadores se ha convertido en un abrumador problema de salud pública en todo el país.  

A nivel nacional, el 20 % de los estudiantes de escuelas secundarias informaron que usaron cigarrillos electrónicos en 2018, lo que supone un aumento con respecto al 1.5 % en 2011, según un estudio de la FDA. Lo que es incluso peor, el 5 % de los estudiantes de escuelas medias de todo el país informó que usan cigarrillos electrónicos. Lo que originalmente se suponía que sería un sustituto para fumadores adultos que intentaban dejar de fumar se convirtió rápidamente en una amenaza grave entre los adolescentes, además de los adultos. 
 

Esto es lo que debe saber sobre la salud bucal y vapear.

 
Vapear tiene un efecto directo sobre la salud bucal.

Si bien algunas personas siguen creyendo que vapear no es tan perjudicial para la salud bucal como fumar cigarrillos, vapear puede tener un efecto negativo importante sobre los dientes y la salud bucal en general. Los cigarrillos electrónicos liberan formaldehído al calentarlos con baterías configuradas a alto voltaje. El aerosol o vapor, que es lo que inhalan los usuarios, puede contener nicotina, partículas ultrafinas que se pueden inhalar profundamente para que lleguen a los pulmones, químicos asociados a enfermedades pulmonares, compuestos orgánicos volátiles, químicos que causan cáncer y metales pesados como níquel, estaño y plomo. 

La exposición a al aerosol de un cigarrillo electrónico puede propiciar la formación de más bacterias en la boca, lo que se asocia al deterioro de los dientes, caries y enfermedades de las encías. También puede causar síntomas como boca seca, inflamación en las encías y otros problemas. Las cápsulas que aportan sabor a los cigarrillos electrónicos pueden provocar caries y aumentar el riesgo de sufrir enfermedades pulmonares crónicas. 
 
Hay peligros graves más amplios en torno a la práctica de vapear, especialmente entre adolescentes.
 
La mayoría de los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, que sabemos que es adictiva. La nicotina tiene efectos muy graves, especialmente en el cerebro adolescente. Puede afectar el desarrollo del cerebro, que se produce a partir de los 20 años. Afecta porciones del cerebro que controlan la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y el control de los impulsos. La nicotina activa el "centro de placer" y la sensación se torna muy adictiva, más que al consumir alcohol y cannabis, y similar a lo que produce la cocaína. El uso de vapeadores en particular propicia una absorción más rápida de nicotina lo que permite a los usuarios alcanzar su momento "alto" más rápido que los cigarrillos, lo genera una adicción incluso mayor.
 
Es importante que las familias hablen sobre estos temas importantes, especialmente con los adolescentes.
 
Si bien no existe una sola forma y de eficacia comprobada de ayudar a los adolescentes que quieren dejar de vapear, debemos trabajar juntos y ser proactivos, o esto seguirá empeorando. Crear una oportunidad para mantener una conversación franca acerca de los efectos de los vapeadores y cigarrillos electrónicos es un buen primer paso para revertir la epidemia. Y hay muchos recursos disponibles que pueden ayudar a iniciar la conversación.
 
Hay recursos disponibles para ayudar a las familias a abordar el tema de los vapeadores y sus riesgos para la salud.